¿Qué es la meditación?

La meditación (del latín meditatĭo, -ōnis) es una técnica o conjunto de técnicas de auto-regulación del cuerpo y la mente que persigue alcanzar un estado de reposo, atención, alerta, claridad, concentración

Las técnicas de aproximación a la meditación varían desde las que se en el control de la respiración, en la visualización de algún pensamiento positivo o imagen inspiradora, las invocaciones, hasta las que se basan en tipos de compleja «alquimia espiritual». También existen las meditaciones sin objeto, desenfocando la tensión mental. Además de lo descrito antes sobre el pensamiento en la meditación, durante esta se puede dejar fluir libremente las imágenes mentales, sean claras o confusas, como cuando se está a punto de conciliar el sueño. También se puede dejar fluir las sensaciones, emociones, impulsos y energías corporales, normalmente sin intervenir en ellas, pero tampoco dejándose llevar o enredar, de manera que muestran finalmente una tendencia a reordenarse por sí solas; aunque existen métodos de reflexión y técnicas de concentración en que la conciencia las puede manejar.

La meditación se caracteriza normalmente por tener algunos de estos rasgos:

  • Un estado de concentración sobre la realidad del momento presente
  • Un estado experimentado cuando la mente se disuelve y es libre de sus propios pensamientos
  • Una concentración en la cual la atención es liberada de su actividad común y es focalizada
  • Una focalización de la mente en un único objeto de percepción, como por ejemplo la respiración o la recitación constante de un vocablo o de una sucesión de ellos

¿A que ayuda la meditación?

– Reordena la mente y calma la ansiedad

– Mejora la comprensión de objetivos y motivaciones y equilibra el carácter

– Al mejorar la respiración y la postura corporal se mejora la salud en general y se reconduce el metabolismo a su funcionamiento óptimo. Algunos estudios acerca de la meditación zen registraron diferencias significativas entre el funcionamiento del sistema nervioso y cerebral de personas que meditaban regularmente y el de las que no.

– Mejora la inteligencia emocional y del sistema inmunitario. Entre los más comunes se encuentran el alivio del estrés y la bajada de la presión sanguínea, esto debido a que el estrés condiciona alteraciones en la presión sanguínea y disminuye las defensas del cuerpo.

Al analizar la actividad cerebral durante la meditación, usando un electroencefalograma, se aprecia que se pasa de las ondas beta (actividad normal, consciente y alerta, de 15-30 Hz) a ondas alfa (relajación, calma, creatividad, 9-14 Hz). En la meditación más profunda se pueden registrar ondas theta (relajación profunda, solución de problemas, 4-8 Hz) y en meditaciones avanzadas se puede detectar la presencia de ondas delta (sueño profundo sin dormir, 1-3 Hz).

El principal beneficio de la meditación es que al tener alivio el estrés y la ansiedad, se disminuye la presión sanguínea, se reduce la producción de radicales libres (los cuales se relacionan con daño celular y envejecimiento prematura, al llegar mas oxígeno al cerebro, este puede trabajar de mejor manera, lo cual, ayudando a una producción adecuada de neurotransmisores y hormonas que mejoran la concentración, el estado de animo, la bioquímica del cerebro, entre otras funciones del mismo.

meditación

¿Qué debo hacer para meditar?

El trance de la meditación produce efectos fisiológicos que se asocian la baja de ansiedad.

Los ejercicios de relajación y de respiración también son efectivos para las enfermedades mentales, recuerda que deberás estar en un lugar tranquilo, donde no haya mucho ruido y con música, aunque puedes seguir estos ejercicios durante situaciones de estrés diario o con ruido, lo cual te ayudara de sobremanera a mejorar tu estado de animo y tener una mejor concentración en estos momentos.

La posición correcta para relajarse acostado es boca arriba con las piernas separadas y los brazos en paralelo al cuerpo. También es posible hacerlo sentado, utilizando una silla cómoda o sillón, con las piernas separadas y los antebrazos apoyados en los músculos. La cabeza debe recostarse sobre el pecho. Se debe permanecer así quieto durante unos minutos. Es bueno repetir un par de veces al día, tras levantarse y poco antes de irse a la cama.

La respiración también es importante, la que  más se utiliza es la Respiración Abdominal, que ayuda a fortalecer el diafragma y  disminuye la demanda de oxígeno. También se recomienda practicarla boca arriba, poner una mano en la parte superior del pecho y otra en el abdomen, para poder sentir los movimientos del diafragma al respirar. Se trata de inspirar lenta y profundamente por la nariz y exhalar más lentamente aún. Se debe repetir varias veces por día.

Para meditar, es conveniente estar sentado, con las manos relajadas sobre la pierna más cercana, con las palmas hacia arriba. También se puede dejar reposar el brazo sobre las piernas, pero coger la mano derecha con la izquierda. Una vez en esta postura se inicia una respiración tranquila por la nariz, sin abrir la boca.

La persona que medita muchas veces imagina un lugar tranquilo con sonidos relajantes y se vuelve consciente de su respiración para que la mente quede despejada y despojada de pensamientos negativos o preocupantes.

Recuerda que si te encuentras en un lugar donde no puedas estar en un lugar tranquilo o con música adecuada, por ejemplo a mitad de tu trabajo o en el transporte, solo basta con controlar tu respiración y no es necesario “llegar al trance”, basta con que tu cerebro obtenga mas oxigeno para trabajar, lo cual permitirá que estés mejor y mas tranquilo.

Vence la adversidad relajándote. Respira pausadamente

Vence la adversidad relajándote. Respira pausadamente

 

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