Cosmetica Natural

Cosmética natural es una disciplina de las ciencias de la salud, donde se aplican diferentes sustancias o preparados para preservar o embellecer el cutis y el cabello.

La palabra cosmetica proviene del griego que significa “cosmos” o universo, que puede traducirse como “belleza y orden”, y del sufijo –ico, que es equivalente a “relativo a”.

Una rama dentro de la cosmética es la denominada cosmética natural, cuya principal característica es la no utilización de elementos químicos de síntesis. El objeto de esta rama de la cosmética es producir compuestos neutros a la piel, evitando potenciales riesgos de enfermedad, alergia o rechazo. Otra característica es que no utiliza animales en los test de laboratorio.

Algunos buscan estas opciones mas saludables debido a problemas de piel e intolerancia a las sustancias químicas. En otros casos, porque nuestra conciencia y sensibilidad exigen un compromiso con el medio ambiente, la ecología, el consumo responsable y sistemas de mercado más solidarios y justos.

Adiós a las sustancias químicas tóxicas

Muchos desconocemos los peligros de la cosmética industrial no solo en nuestra piel, si no en nuestro organismo, diversos estudios científicos que relacionan algunas de estas sustancias con todo tipo de enfermedades autoinmunes, alergias o, incluso, cáncer.

El hablar de cosmeticos no solo hace alusión a las cremas hidratantes y nutritivas, sino a todo tipo de productos de higiene que utilizamos habitualmente todos los días. Entre ellos podemos mencionar dentífricos, geles, champús, cremas, aceites, suavizantes y un sinfín de productos cuya publicidad nos incita a consumir y necesitar, pero que incluyen componentes que jamás analizamos en la etiqueta.

Es cierto que preocuparnos por las muchas sustancias tóxicas que nos rodean es desagradable y a veces difícil de solventar. Sin embargo, ser conscientes de ello es el primer paso para buscar alternativas más saludables.

En el caso de la cosmética, esta problemática tiene fácil solución: la cosmética natural. Experimentar con productos naturales como los aceites vegetales, los aceites esenciales, las arcillas u otros ingredientes que, aunque menos prácticos, son muy efectivos, como la fruta, la miel, la sal, etc…

Cosmética Natural: Igual de práctica pero más saludable

Tendemos a relacionar la cosmética natural con mascarillas caseras a base de huevo y yogurt, y aunque estos elementos constituyen fabulosas opciones para nutrir y regenerar la piel, lo cierto es que si valoramos la comodidad y facilidad de uso no son comparables con los productos de cosmética a los que estamos habituados. No es lo mismo aplicar sobre la piel una crema blanca que huele a limpio que una mascarilla de plátano triturado.

Sin embargo, es importante saber que existe una alternativa a la cosmética industrial, igualmente cómoda, y mucho más eficaz y saludable a largo plazo. Se trata de sustituir las cremas industriales por mezclas de aceites vegetales y esenciales. No pienses que elaborarlos es complicado. No te llevará más de tres minutos y podrás comprobar los resultados en muy poco tiempo.

El mayor impedimento con el que nos podemos encontrar a la hora de hacer este cambio ecológico es variar las costumbres. Cambiar hábitos requiere un esfuerzo inicial, pero te aseguramos que en cuanto empieces, nunca dejarás de utilizar la cosmética natural.

 

 

Cosmética Natural: Comercio justo

Si te preocupas de localizar productos ecológicos de calidad, te estás asegurando de promover un tipo de comercio justo con las trabajadoras, los trabajadores y el medio ambiente. Casi todos los comercios, cooperativas o mercadillos ecológicos siguen unas pautas de producción y mercado muy concretas con las que están comprometidos:

Favorecer el mercado de cercanía, evitando el envenenamiento del planeta a través del transporte innecesario de productos originarios de zonas lejanas.
Utilizar tratamientos agrícolas y pesticidas naturales que no contaminen el suelo ni el organismo de quienes vayan a consumir los productos.
Tratar de evitar intermediarios innecesarios.
Potenciar el pequeño comercio frente a las grandes corporaciones de manera que la riqueza se reparta entre mayor número de personas, en lugar de favorecer la acumulación de grandes capitales en pocas manos.
Establecer un sistema de precios justos, tanto para quien compra como para quien produce o fabrica el producto, de manera que sea sostenible con una materia prima de calidad.
Desechar los cultivos transgénicos que envenenan el planeta y las especies.
Como ves, las ventajas sociales y medioambientales que supone el consumo de productos ecológicos en la cosmética natural tampoco son nada despreciables.

 

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