Salud emocional en la Medicina Tradicional China

De acuerdo a la Medicina Tradicional China todos los estímulos que recibimos del exterior son procesada por el denominado Sistema Energético Central, Maestro de Corazón (MC.) o Xin Bao, lo que en la medicina alópata sería el sistema nervioso. Dicha unidad orgánica (pericardio energético) es «el filtro bioinformático» que mantendrá la homeostasia, permitiendo la respuesta correspondiente a: colores, sabores, sonidos, olores, energías cósmicas, telúricas, etc. Para la medicina china, el Xin Bao es un centro procesador de todos los estimulos del exterior que ingresan por los canales de acupuntura hasta la zona interna donde se anastomosan en un núcleo central, especie de colector energético, con capacidad de aceptación o rechazo de los mismos de acuerdo a las necesidades biológicas del individuo. De todo lo que recibimos de información, solo lo que sea “util” pasara el filtro e influiría en el corazón, que rige la sangre y la psique; lo no útil, sería expulsado por el «ano energético», puntos «ventanas del cielo» (situados en el cuello y que forman parte de la barrera cefálica).

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A su vez el corazón armonizalos estimulos emocionales que son mucho más activos que en el resto de los seres vitales. El MC., colector general o reunión de los trayectos orgánicos de los M. Distintos reune el Shen de todos y cada uno de los cinco órganos que en el ser humano son:

  • Thân (conocimiento y verbo): espíritu del Corazón
  • Zi (voluntad): espíritu del Riñón
  • Yi (reflexión): espíritu de Bazo-Páncreas
  • Houn (imaginación): espíritu de Hígado
  • Po (conciencia vital): espíritu de Pulmón respectivamente.

El conjunto de emociones, espíritu, componentes psíquicos, aptitudes, comportamiento, etc., conforman el «MENTAL», término que viene a definir el conjunto o amalgama de energías Shen definitorias de la personalidad o comportamiento psíquico del individuo, donde el Corazón actuá como filtro de cada uno de ellos. De acuerdo con el principio de que si el Yin crece el Yang decrece y viceversa, observamos como un excesivo influjo emocional acarrea una disminución de la capacidad defensiva o neutralizante de los factores exógenos. El San Jin Ji Fang y el Yuan Ji Qi Wei manifestaban que la intensidad anormal de uno de los «Siete Sentimientos» (alegría, cólera, tristeza, reflexión, preocupación, temor y horror) producen perturbaciones internas que debilitan nuestra vitalidad y disminuyen nuestra capacidad defensiva (inmunológica).

El disturbio emocional conduce a un gasto energético en relación directa con su intensidad y persistencia. Este se manifiesta con signos de anergia: astenia, impotencia, depresión, etc., y sobre todo por una disminución de la función defensiva externa, siendo, por tanto, terreno propicio para la penetración del factor cósmico (Liuqi). Es por ello por lo que consideramos como grupos de riesgo o sectores susceptibles de que el Liuqi progrese hasta convertirse en Liuyin (virus).

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Sobre las cinco emociones haremos referencia en los cuatros elementos de diagnóstico cuando hablemos de la energía Shen y así tenemos: Shen Houn (H.), Shen Thân (C.), Shen Yi (BP.), Shen Po (P.) y Shen Zi (R.). La unión de todos ellos conforma el Shen Mental (MC.). En estado fisiológico normal representan, en síntesis: la imaginación (alma vegetativa) (H.), el conocimiento y el verbo (C.), la reflexión (BP.), la sensibilidad (alma sensitiva) (P.) y la voluntad (R.). En estado patológico determinan la aparición de cólera (H.), euforia lábil (C.), preocupación o nostalgia (BP.), tristeza (P.) y miedo (R.). La M.T.Ch. realiza otra clasificación que denomina los siete sentimientos Quinf, estos cuando son excesivos, perjudican a un órgano específico y así la cólera (Nü) que afecta al H., la alegría (Xi) y el temor (Jing) que afectan al C., la nostalgia u obsesión (Si) que afectan al BP., el abatimiento (You) y la tristeza (Bei) que afectan al P. y el miedo (Cong) que afecta al R. Según estos criterios tradicionales, los excesos emocionales repercuten sobre el Qi general del organismo de la siguiente manera:

La cólera asciende el Qi.
La cólera, entendida como estado de irritabilidad, es ocasionado por un exceso de competitividad, materialismo, frustración, etc., lo cual altera al Hígado y hace ascender el Qi hacia la cabeza originando signos de plenitud de Qi y Xue en la extremidad cefálica, ocasionando los siguientes sintomas:

  • Vértigos y acúfenos Yang
  • Cefalea plenitud (dolor de cabeza)
  • Tez roja
  • Sangrado: epíxtasis, hematemesis, ojo rojo, hemorragia cerebral, etc.

La alegría dispersa el Qi.
La alegría en exceso perjudica al Corazón porque lo dispersa y lo relaja en exceso.

  • Cuando el Corazón tiende a la plenitud, se produce el éstasis sanguíneo, origen de los bloqueos circulatorios a nivel cardiaco.
  • Risa es excesiva o se vive en estado de euforia permanente inducido por drogas o estímulos de origen social, el Qi de C. se dispersa y el Mental y el Thân se escapan provocando palpitaciones, fases alternantes de depresión y euforia, estados de inquietud y ansiedad, logorrea, labilidad, emotividad incontrolada, etc.

El terror excita el Qi de Corazón
La estimulación del Qi rompe el equilibrio del Dao Vital originando signos cardíacos (palpitaciones, sensación de opresión en tórax y garganta, etc.) y signos neuro-cerebrales, ya que el C. comanda el cerebro (confusión mental, nerviosismo, vértigo, insomnio, etc.)

La preocupación estanca el Qi
La reflexión es precisa para dar una respuesta adecuada al conocimiento y para mantener un equilibrio entre el Thân o Fuego Imperial o Supremo y la estructura material, para tener «los pies en el suelo», es «el espíritu del centro» o esencia del estrato hombre que está en el medio del Cielo y la Tierra. La despreocupación, inconsecuencia o falta de raciocinio indican una insuficiencia de Yi o cualidad psíquica de Bazo-Páncreas.

Sin embargo la excesiva reflexión, preocupación, nostalgia, etc. estancan el Qi de Bazo-Páncreas originando patología gastrointestinal, dilatación abdominal, formación de flemas, etc.

La tristeza, el abatimiento o la melancolía disminuyen el Qi
Si los sentimientos de tristeza, melancolía o abatimiento agota el Qi o la energía del individuo y repercutiendo en el Pulmón. Hay que recordar que el Pulmon es el maestro del Qi el lugar donde se forma la energía primaria y que su función es alimentar al Riñón. Al existir una alteración se presentará: tos, disnea, ahogo, voz débil, etc. Luego un vacío general del Qi y del Po con: psico-astenia, disminución de la vitalidad en general y sexual en particular, ofuscación de la mente, etc.

Si el Pulmón está disminuido físicamente (agresiones medioambientales, tabaquismo, tuberculosis, etc.) disminuirá su Shen Po y por tanto el paciente entra en melancolía, tristeza, abatimiento, pérdida del «carisma», de la vitalidad, etc. La insuficiencia del Qi de Pulmón altera al Riñ{on. (Muzi) (debilidad sexual, incontinencia, frialdad, etc.); en Higado (Tcheng) estancando el Qi de H. (espasmos dolorosos musculares, intercostales, etc.) bloqueando el Qi de C. (Wu) (palpitaciones, amnesia, falta de concentración, etc.), o incluso del propio Bazo-Páncreas. (Zimu) (debilidad y lasitud muscular en los cuatro miembros, dilatación abdominal, etc). Todo ello en relación a la diatésis propia de cada individuo.
El miedo hace descender el Qi
El Riñón rige la voluntad (Shen Zi), la voluntad es el Yin psíquico supremo (agua) siendo el Shen Thân el Yang psíquico supremo (fuego). Entre conocimiento y voluntad se desarrolla en esencia el ser humano; es la voluntad la que impide que el Thân se eleve y se marche hacia su esencia, hacia el UNO o Principio, del cual forma parte. Por ello, tradicionalmente, al hombre se le denominaba en algunos clásicos como «un ente energético voluntarioso». Sólo la voluntad puede controlar a la mente. Por ello, cuando el riñón tiene que usar su Qi para realizar la función agua (sobrevivir y procrear) en relación a la función fuego (elevarse y hacerse espíritu) el Qi orgánico disminuye produciendo caída de la materia con incontinencia de heces, orina y semen, con debilidad en los miembros inferiores, etc. Por ello, un miedo excesivo y brusco puede provocar debilidad en las rodillas con temblor, incontinencia, etc., Así mismo el vivir en un miedo permanente, agota al Pulmón con signos de dificultad respiratoria (madre) o no “apaga” el fuego de Corazón, provocando insomnio, agitación e incluso demencia. Las emociones en exceso agotan las esencias, esto es, el Tinh o energía que genera el Jing o Yin orgánico convirtiéndose en sequedad o fuego en colaboración con noxas de tipo Yang (climatológicas, dietéticas, etc.), produciendo signos de calor interno con hemoptisis, sequedad y amargor de boca y garganta, piel reseca, irritabilidad, insomnio, etc. Ello es fácilmente comprensible cuando sabemos que el Shen agota al Qi y éste al Tinh al mantener un orden de prioridad. El Tinh o primera energía es el responsable de las esencias o secreciones orgánicas (Zang) y viscerales (Fu), el Qi de los terrenos físicos y de los órganos de los sentidos y el Shen del espíritu y los sentidos. Si se gasta mucho Shen se agota el Qi y si se gasta mucho Qi se agota el Tinh.

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